Familia Arcoíris y la responsabilidad colectiva.

“Si ve una tarea, es suya” he podido leer en algún cartelito colgado de un árbol en un encuentro Arcoíris, frase que podría resumir la esencia de este escrito. Sin embargo es necesario saber un poco acerca de la Familia Arcoíris y también del la responsabilidad como virtud y más si es colectiva.

La Familia Arcoíris es un grupo de personas cuyo vínculo es la fuerza del amor, la paz, la fraternidad, la libertad y el respeto hacia la vida y todos los seres que la integran. Esta familia se reúne cada año y durante todo un ciclo lunar, simultáneamente o en diferentes épocas, en varios países del mundo. No se trata de una institución, organización o empresa sino de una verdadera familia de la que todos hacemos parte, donde podemos estar en armonía con nuestras hermanas y hermanos al compartir todo aquello que nos identifica como seres humanos y habitantes de este planeta, con nuestra Madre Tierra y nuestro Padre Cielo, en un entorno donde nos reencontramos con los elementos y con nosotros mismos.

La responsabilidad para mí es la capacidad de asumir con alegría mis deberes y compromisos sin esperar que estos me signifiquen un beneficio; si es colectiva, podría decir que es un modelo de conducta donde cada quien realiza diferentes actividades que se ajusten a sus capacidades y que aportan para la conservación del equilibrio en una comunidad y con el entorno, sin la necesidad de ser dirigido/a por líderes ni autoridades, sino por la propia consciencia y la convicción de que “todo el bien que haces, te lo haces”. Pero solo es posible ver el nacimiento del valor de la responsabilidad, tan olvidado en las costumbres de la sociedad actual donde casi todo funciona movido por la recompensa o el castigo, cuando descartamos <<el poder, el dinero, la competitividad y todas las distorsiones que ellos causan*>> como pilares fundamentales de nuestras vidas y nos atrevemos a poner lo <<importante por delante*>>, que en gran parte serían varios de los valores exaltados por esta familia universal, unidos a la aceptación de la diversidad humana.

Por lo general estos maravillosos encuentros se realizan en lugares cuyas personas a cargo buscan desarrollar un proyecto autosustentable, dando a la Familia la posibilidad de aprender y ayudar en tareas de permacultura (como el diseño ecológico, construcción y gestión ecológica de recursos, agricultura ecológica entre otras**), siendo constantes la música, los rituales espirituales, la sanación y cura a través de diferentes actividades, la cocina vegana (contribuciones en alimentos libres de animales, donaciones al sombrero mágico, recolección de alimentos y leña), los baños secos o cagamores ^^, la desconexión tecnológica, el volver a las raíces, el contacto con la majestuosidad natural y el encuentro con mucha gente linda de todos los tamaños, colores y orígenes, todo junto en el mismo lugar y claro que a veces pueden presentarse algunas desarmonías, pero siempre buscando un consenso para resolverlas con amor.

Que todo continúe en expansión. Yo sigo soñando porque en los encuentros Arcoíris supe que es posible y seguiré deseando la maravilla de ser todos UNO.

*Herbert Read, Ensayos sobre arte y sociedad, Cátedra.

**https://es.wikipedia.org/wiki/Permacultura.

 

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