Algunas impresiones ecológicas con el arcano El Emperador.

emperadorSoy una amante del Tarot que tiende al abuso, consultando de diversas maneras las mismas cuestiones, aunque él siempre sabe hablarme para dejar claro que no es susceptible de ser engañado y al caer en esta necedad, me lanza arcanos con respuestas desafiantes que en ocasiones me hacen sentir como si me hubiera cortado con el filo de una de sus espadas.

Siendo una de mis preguntas favoritas ¿Qué arcano me representa en este momento? más de una vez he obtenido la misma respuesta: El Emperador. Decepcionada me pregunto cómo es posible que pueda ser yo El Emperador y no La Emperatriz y malacostumbrada a pensar primero en lo peor, imagino que represento más las características en su aspecto negativo, algo inmadura, a veces insegura y pudiendo crear dependencias emocionales aunque no privándome de tener una actitud tiránica y dominante con las personas a las que quiero. Pero puede ser que haya un asomo de razón al analizar primero las posibles dificultades que salen a mi encuentro y teniendo un poco de claridad en el desorden actual de las cosas, me animo a ver la contraparte, teniendo presente que es más para saber de qué manera remediar el asunto que creyéndome una emanación viva de estabilidad, solidez, autodominio y madurez, cualidades más destacadas de este arcano.

Cada carta del tarot es rica en simbología y si bien algunas personas tienen un talento casi innato para transmitir lo que quieren decir, se requiere de mucho estudio en temas diversos, desde historia hasta ciencias naturales, para empezar a comprender la dinámica de ésta que, a mi parecer, es una herramienta poderosa para el autoconocimiento. Volviendo a nuestro arcano, en la figura del Tarot de Marsella las piernas cruzadas del Emperador forman un cuadrado simbolizando la necesidad del dominio de los elementos para poder alcanzar la perfección (cuadrado = cuatro lados = cuatro elementos). Si vamos a hablar de los elementos, oros (tierra), copas (agua), espadas (aire) y bastos (fuego) tienen sus correspondencias en nuestra vida, “tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu”, llevándome a pensar que, si quiero contrarrestar las características desarmonizadas de este arcano, es necesario que empiece a trabajar con los elementos de manera tangible para alcanzar el equilibrio en sus correspondencias espirituales en mí. La tierra, que me habla de la abundancia, me llevaría a preguntarme ¿Cómo trato a mi cuerpo? ¿Cómo lo estoy alimentando?  ¿Cuido a la tierra? ¿Cuido lo que tengo? ¿Soy responsable al conocer la procedencia de las cosas que utilizo y consumo? Luego está el agua, que también representa las emociones ¿Bebo suficiente agua? ¿Soy responsable con el consumo del agua? ¿Reconozco al agua como elemento vital y busco medidas para evitar su desperdicio o contaminación? ¿Estoy en contacto suficiente con el agua, sea yendo al río o al mar? ¿Tengo consciencia de la influencia de La Luna en el agua y por lo tanto, en la vida? El aire, el mundo de las ideas y la inteligencia, me pregunta ¿Soy consciente de mi respiración? ¿Disfruto de momentos en la naturaleza, en espacios abiertos? ¿Cuáles de mis hábitos contaminan el aire? ¿Estoy haciendo alguna cosa para reducir el impacto que genero en el aire? ¿Ya sembré mi árbol? El fuego es la pasión y voluntad que imprimo en las cosas, mi misión de vida. Además de preguntarme ¿Cómo es mi relación con el Sol? pienso que algunas preguntas que pueden surgir aquí están más encaminadas a saber qué estoy haciendo en mi vida para conservar un entorno cálido y armonioso ¿Estoy conforme con mis rutinas? ¿Me preocupo por cultivar mis intereses? ¿Busco soluciones a mis problemas antes que acudir a la queja? ¿Tiendo a la clasificación en términos de bueno o malo? ¿Espero una recompensa por cada cosa buena que hago?

En el título de este escrito se habla de unas impresiones “ecológicas” y aunque en las preguntas anteriormente planteadas ya se hace alguna referencia, no quisiera despedirme sin ser un poco más clara.  Recordemos que nuestra demanda de riquezas materiales representa una explotación de los diferentes recursos de la naturaleza, así que para estar en armonía con el elemento tierra, es importante que llevemos una vida más simple, necesitando menos y adquiriendo solo lo indispensable, segura de que así también vamos a tener los bolsillos más llenos.

Cuando usamos el inodoro, estamos haciendo nuestras necesidades en el agua; da para entender el estado general de nuestras emociones. Es difícil usar un baño seco en nuestros días, a menos que se viva en el campo, pero podemos dimensionar el pequeño lío en el que andamos y empezar a respetar y admirar aquellos valientes que se animan a romper los patrones higiénicos de la civilización.

Al comer carne somos cómplices de la industria ganadera que es la responsable de la deforestación de miles y miles de hectáreas de bosques para la manutención y cría del ganado; un acto tan simple como llevar una alimentación vegetariana nos va a abrir las puertas del maravilloso mundo abstracto de las ideas y el conocimiento, y su aplicación práctica a través del entendimiento.

Y por último pero no menos importante, hallando contento en el servir desinteresadamente y estando presentes en este momento, vamos captando las señales que nos irán conduciendo por nuestro camino verdadero de felicidad y plenitud.

Fuentes: Tarot Marsellés, Marta Ramírez, ed. Libsa, Madrid, 2006; Tratado esotérico del Tarot, Francisco Zamora Moreno, Windmills Editions, 2012.

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