Escucha, magia y dominio de masas.

Para las culturas primitivas, la parte inmortal de nuestra alma es sonora y la atracción puede ser fatal al encontrar fuera el sonido de nuestra propia voz. Los cazadores primitivos conocen esta verdad y es por esto que en la dinámica de la caza, la emisión de diferentes sonidos es uno de los factores más importantes, aunque vale recordar que para ellos la caza no constituye un deporte ni tiene finalidad recreativa o lucrativa. Para atraer a un animal, el cazador imita el bramido de una posible pareja o de un animal intruso al que se debe enfrentar; para hacerlo bajar la guardia, el cazador emite un lamento y si lo que desea es ahuyentarlo, emite un grito enemigo.

Si ya imaginó que así como funciona con los animales no humanos podría ser lo mismo para nosotros, pues algo tiene de razón, al menos para dichas culturas que relacionan esta dinámica con la magia, la cual existe de dos tipos: la que tiene malas intenciones y que busca el dominio a través de una imitación superficial (por ejemplo la manipulación de un muñeco que representa a la víctima), y la que realiza una imitación profunda, posible solo a base de simpatía (como cuando en una pareja de enamorados, los dos empiezan a parecerse entre sí). No es de extrañar que la primera se presentara atractiva para algunas mentes perversas, al sospechar que aplicando algunos de sus principios podrían obtener poder a través del dominio de masas. Basta identificar una serie de rasgos característicos que sean común denominador en un grupo de personas con personalidades casi uniformes para llegar a someterlas haciendo uso de la magia imitativa y no utilizando muñecos de trapo en este caso, sino a personas que representan gran parte de los rasgos con los que el común se siente identificado, logrando así capturar su atención. El hecho de que las personas con personalidades más diferenciadas no cedan fácilmente a este tipo de sometimiento se debe a que sus rasgos característicos no son compartidos por muchos, saliéndose de los intereses de estos grandes « magos cazadores ».

Sin embargo, teniendo en cuenta que los animales en su bella pureza tienen la justificación de su naturaleza unívoca, donde conforme a su raza presentan los mismos patrones de comportamiento (ver en este blog Un acercamiento a los animales tótem o de poder), para llegar a dominar al ser humano a través de la magia imitativa también tiene mucho que ver la manera en como éste percibe las cosas. Wen-Tse decía: “El saber supremo se percibe en el espíritu; el saber medio, en el corazón y el saber bajo, en la oreja”. Al escuchar un discurso que viene de uno de estos personajes utilizados para el dominio de masas, es más fácil que la mayoría resulte persuadida porque al sentirse identificada con tantos de sus rasgos característicos, no ve la necesidad de cuestionar otros adicionales, siendo este cuestionamiento el permitir que después de la oreja, cualquier percepción pase también por los filtros del sentir y de la consciencia. Vale que en una próxima oportunidad donde nos encontremos escuchando cualquier tipo de monólogo, intentemos identificar si se trata de un bramido, de un lamento o de un grito enemigo.

chandos
¡Auu!

Fuente de ideas: El origen musical de los animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas. Marius Schneider. Ed. Siruela. 

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