Un acercamiento a los animales tótem o de poder.

Entiendo el ritmo como la repetición cíclica de un fenómeno y aquí haría referencia a dichas características del comportamiento que constituyen gran parte de la esencia de un ser vivo. Para las culturas ancestrales, esta esencia es leída de una manera artística e intuitiva y también en su contexto, los animales y las plantas son tomados como seres unívocos al no poder adoptar para sí ritmos de otros seres vivos, mientras que los seres humanos somos polirrítmicos porque podemos diferenciar, conocer e imitar varios ritmos de la naturaleza.

Cuando están en libertad, los animales presentan características de comportamiento con pocos cambios.  Los seres humanos podemos reflejar estas características, teniendo unas más marcadas que otras y que llevarían a indicar una conexión con el que sería nuestro animal tótem o de poder. Ya que el comportamiento humano no siempre se muestra definido, ya sea porque a lo largo del camino vamos adoptando máscaras para adaptarnos mejor a un entorno social o por circunstancias diferentes, puede hablar más de lo que somos el cómo respondemos frente a una circunstancia especial. La calidad de la reacción frente a un evento imprevisto nos podría ayudar a identificar mejor cuál es nuestro ritmo predominante, al salir de lo más profundo de nuestro ser y sin tiempo para la premeditación, siendo también útil la apreciación de otras personas a la hora de buscar nuestra correspondencia animal.

Para los humanos, los animales no humanos son símbolos de energías. Solo basta pensar en un perro para asociarlo con la fidelidad y el amor incondicional o con un mono para asociarlo con la alegría y el juego. Dichas energías también las podemos encontrar y manifestar en nosotros mismos e incluso llegamos a atribuirnos nombres de animales al sentirnos identificados, así como los pueblos o los equipos deportivos también suelen adoptar animales como emblemas. Ya que gran parte de los asentamientos humanos se encuentran lejos de los entornos naturales y son muy pocas las oportunidades de ver a los animales en su hábitat, cuando se nos aparecen frecuentemente a través de sueños, de imágenes que vemos sin buscarlas, de alguien que nos habla o al pensar en ellos sin razón aparente, quizá nos están invitando a conocerlos un poco más para poder desarrollar y manifestar sus energías, ayudándonos a desenvolvernos mejor en un determinado momento de nuestras vidas. Hay que anotar que para llegar a tener una conexión profunda y sincera con nuestro animal de poder son necesarios el conocimiento del mismo, el respeto y la protección tanto a él como a su hábitat.

Fuentes: El origen musical de los animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas de Marius Schneider, Editorial Siruela; Ideas de varios sitios de internet que tratan este asunto y también experiencias personales. 

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